Oración de la Noche por los Hijos Rebeldes
Haz esta "Oración de la Noche por los Hijos Rebeldes" cuando veas a tus hijos tomar decisiones que los alejan de los caminos de Dios, de la familia y de su propio bienestar.
Cuando ellos duermen (o cuando aún no han llegado a casa), es el momento de interceder ante el Padre Celestial, recordando que no hay corazón tan duro que el Espíritu Santo no pueda transformar.
Te invitamos a tomar un momento de quietud esta noche, a soltar las cargas y a declarar la Palabra de Dios sobre la vida de tu hijo.
Ora así:
Padre Celestial,
Dios de amor y de pactos,
En esta noche me acerco a tu trono de gracia con el corazón rendido ante ti.
Dejo en tus manos la vida de mi hijo/a.
Tú lo conoces desde antes que naciera, tú sabes dónde está y qué hace.
Tú sabes perfectamente la batalla que hoy libra en su corazón.
Señor, tu Palabra dice en Isaías 49:25 que:
Tú contenderás con los que contienden conmigo,
Y que tú salvarás a mis hijos.
Me aferro a esa promesa en esta noche.
Aunque sus actitudes muestren rebeldía y distancia,
Yo creo que tu Espíritu Santo puede convencerlo de pecado, justicia y juicio (Juan 16:8-11).
Te pido que quites el corazón de piedra.
Dale un corazón de carne, lleno de amor.
Que sea sensible a tu voz (Ezequiel 36:26).
Derriba todo argumento de orgullo en su corazón.
Derriba a las falsas amistades que lo llevan por el mal camino.
Derriba a las influencias que lo estén desviando del propósito que tienes para su vida.
Envíale personas sabias que le ayuden a tomar buenas decisiones.
Envíale ángeles humanos que le guíen por el buen camino de salvación.
Envía al menos a una persona que le hable de tu amor en el momento oportuno.
Padre, guarda su vida mientras duerme.
Por favor cuida sus pasos cuando esté fuera de casa.
Que tus ángeles celestiales no permitan que su pie tropiece en piedra (Salmo 91:12).
Ayúdame a reflejar siempre el amor del padre del hijo pródigo (Lucas 15:11-32).
Ayúdame a amar, perdonar y restaurar su preciosa vida.
Ayúdame a levantar a mi hijo/a (menciona su nombre).
Ms ojos no ven el cambio todavía, pero decido creer.
Ahora decido darte gracias por lo que estás haciendo.
Gracias porque tú harás el milagro en su vida.
Dios, confío que responderás y la gloria será tuya.
Oro en el precioso nombre de Jesús,
Amén.
Recomendación: Busca ahora en tu Biblia los versículos que están dentro de la oración, léelos y el Espíritu Santo te hablará.
Tus Inquietudes vs. La Fe en Dios
Es completamente normal sentir frustración, pero la Biblia te ofrece esta sabiduría y esperanza en medio de tus batallas internas:
El Temor al Futuro
¿Qué será de ellos si siguen por ese camino? El miedo a las consecuencias de sus malas decisiones puede robarte la paz.
La respuesta de Dios: Filipenses 1:6 – «Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo». Aunque hoy veas tempestad, descansa en que Dios tiene la última palabra sobre el destino de tu hijo y no ha terminado de trabajar en su vida.
La Culpa
El constante cuestionamiento de «¿en qué fallé como padre/madre?», olvidando que cada hijo tiene libre albedrío y debe tomar sus propias decisiones delante de Dios.
La respuesta de Dios: Romanos 8:1 – «Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús». Dios te llamó a ser obediente en criarlos, pero la salvación y las decisiones pertenecen a ellos. Entrega la culpa en la cruz y confía en la promesa de Proverbios 22:6: «Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él». La semilla que plantaste sigue viva en su corazón.
La Falta de Comunicación
La frustración de que cada intento de diálogo termine en una discusión, hostilidad o un muro de silencio.
La respuesta de Dios: Santiago 1:19 – «Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para la ira». Cuando las palabras humanas fallan y la tensión sube, la sabiduría divina nos invita a hablar menos con ellos y hablar más con Dios por ellos, permitiendo que sea el Espíritu Santo quien ministre su conciencia en el silencio.
El Agotamiento Espiritual
Sentir que las oraciones no son escuchadas, que clamas en saco roto y que la situación, en lugar de mejorar, parece empeorar.
La respuesta de Dios: Gálatas 6:9 – «No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos». La oración de un padre o una madre nunca cae a tierra. Cada lágrima derramada en la noche está guardada en la presencia del Señor; persevera con fe, porque Dios trabaja en lo invisible mucho antes de que lo podamos ver en lo visible.
Libro Recomendado
El Poder de los Padres que Oran de Stormie Omartian

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¡Qué bueno que has hecho esta oración!
Pero si esta es la primera vez que estás orando a Dios, entonces te invitamos a hacer una oración muy importante que no solo bendecirá tu presente, sino también tu futuro, incluso tu eternidad; haz hoy...
LA ORACIÓN #1
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